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Actuar para motivarnos

El año pasado decidí darme un respiro en la carrera de turismo. El penúltimo semestre había ido bastante agobiada con las entregas y para el último semestre decidí matricularme sólo de dos asignaturas, para poder bajar un poco el ritmo… pero resultaron dos asignaturas de mucho trabajo con lo que en realidad me agobié igual. Decidí parar y darme un poco de tiempo antes de continuar.

Pero un año después me encuentro con un bajón y sin suficiente motivación para reanudar los estudios. ¿Será que mi ritmo natural es así de lento? ¿O quizá será mejor que pase directamente a la acción confiando en que la motivación llegará después?

A decir verdad, casi ni me acordaba cuando ayer contactó conmigo mi tutora Sole, que es estupenda, un encanto, y todos los alumnos la adoramos.  Me invitó a entrar en el aula, me informó del periodo de matrícula y me comentó que la diplomatura está a punto de extinguirse. Esto último me ha parecido un motivo importante, así que me he decidido, no voy a esperar más energía y voy a matricularme a partir del próximo 9 de julio :-)

UOC - Universitat Oberta de Catalunya4

Me he terminado de decidir del todo tras traducir un artículo  que Jonathan Mead ha publicado en Zen Habits sobre la necesidad de relativizar la importancia de la motivación.  Como probablemente hayáis adivinado, se trata del artículo de sharismo sincronizado que ha elegido Alfonso para esta ocasión y del que publica al mismo tiempo su versión en Yoriento.

Why Motivation Doesn’t Really Matter

Article by Zen Habits contributor Jonathan Mead; follow him on twitter.

¿Alguna vez habéis querido hacer algo, pero simplemente no estabais suficientemente motivados para hacerlo?

Este es siempre mi primer motivo para no pasar a la acción, y estoy seguro de que probablemente también será el vuestro. Si no estáis motivados, simplemente no tenéis la energía o el impulso para hacer lo que tenéis que hacer ¿verdad? Bastante simple.

Pero aquí hay tres de los mayores problemas que surgen por pretender estar altamente motivados todo el tiempo:

  1. Quizá no te importa realmente lo que estás haciendo. Quizá no importa en realidad y te estás forzando a hacer algo que no quieres hacer. En este caso, tu falta de motivación es tu subconsciente que te dice “esto no es importante” o “esto no se alinea con mis valores.”
  2. La energía llega en oleadas. Y del mismo modo que cada ola tiene su cresta, también tiene una depresión. A veces tu nivel de motivación será como un tsunami arrollador. En otras ocasiones, será un flujo estable. Son ritmos naturales y seguir estos ritmos es importante, porque si no lo haces, te quemarás.
  3. A veces no te animarás antes de pasar a la acción, pero te sentirás bien después de haberlo hecho. Pongamos por ejemplo hacer ejercicio. Mucha gente teme o aborrece hacer el esfuerzo de sudar la camiseta. No están motivados a priori, al menos no lo suficiente para romper la resistencia mental ante el trabajo. Pero se sienten sensacionales cuando han terminado el ejercicio. Por lo tanto, a veces no puedes confiar en tener una alta motivación a priori, a veces hay que confiar en que la motivación llegará después.

¿Quiere esto decir que la motivación no es importante? No, sigue siendo importante y juega su papel. Pero demasiado a menudo resulta fácil caer en la trampa de pensar que hay que estar totalmente entusiasmados por algo antes de hacerlo.

No vas a tener siempre un entusiasmo total.

Y está bien. Es lo que se llama seguir tu ritmo natural.

El motivo por el cual empecé a considerar este modo diferente de abordar mis objetivos fue porque las soluciones típicas de motivación no funcionaban para mí. A veces funcionaban y otras no. A veces visualizar el éxito era muy motivante y otras simplemente fracasaba tontamente. Sólo cuando me permití dejarme ir, el éxito me llegó de forma más fácil.

Lo admito, esto puede parecer difícil al principio, pero es cuestión de confianza. Tienes que confiar en tu auténtico ser para decirte cuando es hora de pasar a la acción y cuando lo es para sólo estar.

Aquí tenemos algunos ejemplos para practicar este modo no-competitivo de manifestar tus deseos:

  1. Practica escuchar tu intuición. Muchos de nosotros tendemos a cuestionar la validez de nuestra intuición. Favorecemos nuestra mente racional y su método de explicación seguro y lógico. Nuestra mente intuitiva, sin embargo es igual de válida. Tal como dijo Einstein una vez “La mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el don.” Aprende a honrar tu don intuitivo practicando el hacerte preguntas y escuchando la respuesta que te das sin intentar deducir la respuesta lógicamente.
  2. Tómate el tiempo de preguntarte qué quieres realmente. A menudo queremos adherirnos a la consecución de nuestros objetivos y olvidamos escuchar lo que realmente queremos. En lugar de crear objetivos como medio de satisfacer nuestros deseos, nos convertimos en esclavos de ellos. Siempre que sientas que tu objetivo te está frenando, pregúntate “¿Qué quiero en realidad?” y escucha en silencio la respuesta que recibes.
  3. Acepta que no estarás siempre locamente motivado. Si esperas a estar increíblemente motivado pasar a la acción, estás poniendo mucha presión en ti mismo. Es mejor aligerar la presión permitiéndote estar medianamente interesado o incluso en un estado de temor. Al permitirte estar en este estado haces que sea más fácil moverte y continuar porque ya no te estás resistiendo. Cuando te resistes al estado en que estás, lo perpetúas.
  4. Conéctate a tu flujo. Todos tenemos momentos en que somos más creativos o tenemos más energía, y todos tenemos momentos en que nos apetece descansar o recargar. Para algunos de nosotros, esos recesos y flujos pueden darse en ciertos momentos del día, para otros se darán de forma totalmente aleatoria. La clave está en poner atención y explotar esos flujos de energía. Cuando pasas a la acción volcándote totalmente estás lleno de energía y al permitirte relajarte cuando estás en un estado de calma, te respetas y te honras a ti mismo. Cumplirás más cosas siguiendo tus ritmos naturales que tratando de forzarte a ti mismo.

Hay un momento para ser productivo y hay un momento para descansar. Del mismo modo que en la naturaleza hay un momento para la actividad y la vida nueva en primavera, y hay un momento para descansar y retraerse al interior en invierno.

Igual que la naturaleza sabe que su crecimiento perpetuo es insostenible, nosotros tenemos que darnos cuenta de que esperar ser productivos todo el tiempo nos puede llevar a quemarnos o a ser menos productivos.

Puede que sea hora de que empecemos a escuchar nuestros cuerpos. Pienso que cuanto más seguimos el modo de actuar de la naturaleza, más inteligentemente vivimos.

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Ante todo, quiero agradecer profundamente a Hosteltur y en particular a Carlos la oportunidad de asistir el pasado 18 de junio al Foro Hosteltur que se celebró magníficamente en el hotel Meliá Madrid Princesa.

Con un impresionante programa, como vemos a continuación:

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Programa del Foro Hosteltur 2009 (clic para ampliar la imagen)

Nos reunimos en el foro sobre economía y turismo, hablando de los efectos de la crisis y perspectivas de futuro.  En primer lugar, el principal efecto de la actual crisis mundial es que las entidades financieras manifiestan aversión al riesgo, por lo que se hace necesario que otras entidades asuman la totalidad del posible riesgo.

A su vez, en el sector turístico, este efecto repercute de forma más acusada en el aéreo, donde se ha reducido considerablemente el número de vuelos, con una oferta muy conservadora.  Sin embargo, la planta hotelera en general no cuenta hoy en día con la misma flexibilidad. Esta situación afecta particularmente a destinos como Canarias, por su gran dependencia en el aéreo. Para hacernos una idea, una ocupación del 100% de la oferta aérea a esta destinación cubriría el 70% de las plazas hoteleras canarias.

Ante este escenario, se hace evidente la necesidad de innovar. Si bien es cierto que históricamente, en turismo se tarda en salir de la crisis más tiempo que en otros sectores, también hay que tener en cuenta que nunca se había democratizado hasta tal punto, de modo que ahora ya se consideran las vacaciones como algo irrenunciable. Aún así, no será fácil que el comportamiento del sector sea distinto en esta ocasión.

No sé si en un futuro, cuando las futuras generaciones repasen estos tiempos, quizá se verá que en esta época la innovación en cualquier campo va acompañada inexorablemente de innovación lingüística (nuestro amigo Yoriento lo llama consultolabia ;-) ), con palabras bonitas, como por ejemplo inteligencia de mercados. De esta forma me resulta fácil citarlo aquí, por ejemplo, aunque no sepa exactamente lo que es.

Finalmente, me quedo con tres ideas centrales que comentó Escarrer: Competitividad, Sostenible e Integral. Comentó que la estrategia española es la movilidad sostenible, con adaptabilidad al cambio climático. Me parece que es de lo más sensato. Y aunque afecta directamente al sector turístico, afecta por igual al resto de sectores, por lo que creo que el debate debería darse entre varios sectores y el turístico ser uno de ellos.

Por mi parte, me apunto la idea para ir descubriendo posibilidades en esta línea y aportar mi granito de arena durante este año.

La personalización y adaptación cada vez que vamos a presentarnos para ofrecer nuestros servicios, parece ser la regla compartida por todos, tanto si se trata de buscar empleo por cuenta ajena como si ofreces tus servicios como freelance.

Pero a la hora de buscar empleo la opinión está dividida: ¿cuenta más el CV o la carta de presentación? Parece que cuando se trata de empresas grandes, con departamentos dedicados a la selección, gana puntos el CV. Pero cuando realiza la selección la misma persona que será tu jefe, la carta de presentación es más decisiva.

Forget the resume, kill on the cover letter - (37signals)Este último caso es el que presentamos a continuación, con una selección para un puesto en la empresa 37 signals. Se trata de un nuevo sharismo sincronizado que nos trae Alfonso (vía Microsiervos) y que también nos presenta su versión en el blog de Yoriento.

Forget the resume, kill on the cover letter

por David 01 de junio

Un CV estupendo conseguirá que no te rechacen, una carta de presentación estupenda conseguirá que te contraten. Esta es la conclusión a la que llego tras examinar todo lo recibido para nuestra oferta de ayudante junior de programación.

Hay muchas personas que saben cómo hacer para que el currículum se vea razonable, por lo que resulta un acotador pobre. No creemos en años de irrelevancia, así que no vas a abatir a otro candidato por tener cuatro en lugar de tres años de experiencia. Esto significa que todo lo que te queda son sólo casillas para marcar, tipo test: Sí, experiencia en Rails. Sssí, lo de sysadmin.

Los acotadores pobres filtran pocos candidatos. Cuando me encuentro en la mesa con 70 candidatos para un puesto, tengo que cortar por algún sitio muy rápidamente. Tengo que diezmarlo literalmente. Si el currículum sólo hace el 20% del trabajo, la clave reside en la carta de presentación.

Esto significa que un “Si te gusta mi currículum, llámame” no es el tipo de carta de presentación que pasará. Necesito algo más novelado y original para que coja el teléfono.

Consigue un tono que sintonice con el de la empresa
También significa que realmente tienes que adaptar tu tono al de la empresa. Abandonar tu voz de Negocio Serio y dirigirte con un “Querido Jefe de Contratación” te rebaja inmediatamente varios niveles. Lo mismo pasaría si te presentaras con traje cuando todos los demás visten tejanos y camisetas.

La reacción instintiva aparece inmediatamente. Si el primer párrafo da un golpe, el segundo tiene que dar más fuerte. Si no engancha en los tres primeros, es altamente improbable que lo haga más tarde.

Este consejo es probablemente todo lo contrario de lo que necesitas si lo que pretendes es entrar en unos grandes almacenes con un departamento de Recursos Humanos formal. En este escenario, todo suele reducirse a menudo al último que queda en el juego de los números y a los requerimientos de las casillas para marcar. La personalidad no importa en el momento de la primera criba.

Pero cuando lo que buscas es que te contraten los jefes que finalmente trabajarán contigo, la personalidad es casi todo lo que importa para llegar a la entrevista. Así que intensifica tu carta de presentación y deja que brille tu personalidad.

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Creative Commons License photo credit: tifotter

Aunque el enfoque al cliente sea una estrategia que lleva décadas siendo implantada por muchas empresas, aún sigue siendo tarea pendiente para gran cantidad de empresas. Las afirmaciones de Pascal Bazin, consejero delegado de Avis Europa, que publica el número de junio de la revista Savia (aún no disponible en la web) lo reflejan claramente:

Las empresas que complican la vida al cliente no tienen futuro.

En un estudio que hemos elaborado tras entrevistar durante cinco años a miles de clientes de viajes de negocio y vacacionales de toda Europa, hemos visto que lo que esperaban del mercado era muy sencillo. (…) Querían rapidez (…) La segunda demanda es la transparencia.

Lo que quiere el cliente no es un coche de alquiler, sino una solución de movilidad.

Pero algunas empresas, sobre todo las más grandes, están muy marcadas por el momento y la estructura en que nacieron.  Como ejemplo voy a escoger a la aerolínea más grande del mundo, American Airlines, a quien hay que darle las “gracias” por ser pionera en la implantación de la ilógica de las tarifas aéreas, que nadie entiende.

American Airlines es una compañía aérea que nació con una estructura grande y costosa, eficiencias bajas y poca flexibilidad, al igual que el resto de compañías de su época, que operaban con los mismos precios, aprobados por el estado. Con la liberalización del mercado aparecieron nuevas compañías aéreas con estructuras de costes más ligeras y precios más bajos.  Ante la aparición de la competencia, las tradicionales se vieron obligadas a bajar precios, con los que tenían pérdidas y no les daba tiempo de reestructurar sus enormes estructuras de costes.

Pero poco antes de la liberalización, AA había contratado un sistema electrónico para la gestión de reservas y venta de billetes que ofrecía Sabre y por su parte AA contaba con un buen histórico de ventas en su haber. La nueva tecnología más avanzada y un mayor conocimiento le permitió no sólo compensar la desventaja que suponía su estructura grande y lenta, sino que cambió todas las tendencias que se observaban hasta entonces y batió a la competencia sin piedad.

Hoy en día, en el año 2009, la que sigue siendo la aerolínea más grande del mundo, parece seguir teniendo su talón de aquiles en el mismo sitio. O eso sugiere una experiencia que nos cuenta Dustin Curtis en su blog. Dustin se dedica al diseño web y, tras una mala experiencia a la hora de comprar un billete de avión en la web de AA el mes pasado, escribió un post en el que comentaba su experiencia y su incomprensión ante el trato que recibe el cliente en una web que no es suficientemente usable y lo que eso supone para la empresa en términos de pérdida de oportunidades de ventas (recordemos que estamos en unos tiempos en que todo el sector intenta promocionar las webs propias). Finalmente Dustin también presentó un rediseño de la web de AA.com con una propuesta de lo que él entiende por orientación al cliente en términos de usabilidad web.

No tardó en recibir una respuesta de American Airlines ese mismo día por e-mail y la publicó en el blog cuatro días después. La explicación llegaba por una persona que trabaja precisamente en el diseño web de AA. Daba la razón a Dustin en toda la parte técnica, como también desvelaba el hecho de que existe un equipo experto en estos temas que está trabajando en ello. Sin embargo, según su e-mail, lo que no les permite avanzar es la “cultura corporativa” ligada a su tamaño:

(…) The group running AA.com consists of at least 200 people spread out amongst many different groups, including, for example, QA, product planning, business analysis, code development, site operations, project planning, and user experience. We have a lot of people touching the site, and a lot more with their own vested interests in how the site presents its content and functionality.

… Anyway, I guess what I’m saying is that AA.com is a huge corporate undertaking with a lot of tentacles that reach into a lot of interests. It’s not small, by any means.

Oh how I wish we were, though! Imagine the cool stuff we could do if we could operate more like 37signals and their Getting Real philosophy (http://gettingreal.37signals.com/)! We could turn on a dime. (…)

El final de una época

China, June 4 2009
Creative Commons License photo credit: Mike Licht, NotionsCapital.com

La crisis de la industria del automóvil es la de un modelo de producción y de vida

Allá por los años cincuenta se acuñó un dicho que sintetizaba la visión del mundo empresarial estadounidense: lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos. Hoy día sólo si el Gobierno va bien podrá sobrevivir una nueva General Motors. Nada simboliza más claramente la transformación que estamos viviendo y que muchos se obstinan en negar, incapaces de cambiar el chip. Y es que General Motors fue la empresa conformadora de la sociedad del automóvil y del consumo industrial. Si Ford fue quien desarrolló las cadenas de montaje y la “organización científica del trabajo” (o sea, convertir a los trabajadores en robots cronometrando sus movimientos, según inmortalizó Charlot en Tiempos modernos), fue Alfred P. Sloan, el legendario presidente de GM en los años treinta, quien entendió que la producción de masa dependía de la creación de un mercado de masa. Para ello inventó el sistema de financiación a crédito para la compra de automóviles y desarrolló el marketing basado en múltiples modelos sobre una base común de motor y mecánica. Pero sobre todo organizó una coalición con las compañías del petróleo, del cemento, de la construcción y del caucho para arruinar el transporte público por tranvías y autobuses que era boyante en EE. UU. en los años veinte, según sentencia de un tribunal federal en 1948, que condenó a los conspiradores a una multa de mil dólares.

Manuel Castells.

Esta primera semana de junio, el Financial Times ha dedicado un especial a la actual situación en Detroit, con la bancarrota de General Motors, la mayor suspensión de pagos de una empresa industrial en la historia, con un pasivo de 172.810 millones de dólares. Aunque entiendo que los Tres Grandes de Detroit (GM, Ford y Chrysler) (The Big Three) tendrán que reestructurarse ante la caída de ventas actual.

El especial de FT incluye noticias pero también comentarios y análisis, algunos muy instructivos.  Me ha llamado mucho la atención un artículo de John Kay [traducción] en que habla del surgimiento, evolución y consolidación de la disciplina del management profesional como un proceso muy ligado a la historia de General Motors y sus dirigentes:

El gigante que está cayendo fue la corporación icónica del siglo 20. Implementó la producción en masa, creó la idea de la gestión (management) profesional y definió una estructura para la empresa industrial diversificada. Estas características de nuestro panorama industrial, hoy obvio e inevitable, eran novedades hace cien años.

En un desayuno en Financial Times, debatimos cuál era el libro de negocios más importante que se ha publicado. Yo nombré tres. El libro de Peter Drucker Concept of the Corporation fue pionero en el análisis riguroso de los temas de management (gestión). El de Alfred Sloan, My Years at General Motors es la autobiografía más profunda en el mundo de los negocios. El de Alfred Chandler Strategy and Structure convirtió la historia de los negocios y la estrategia de las empresas en disciplinas académicas. No fue hasta haberlos nombrado que me di cuenta de que los tres eran sobre GM. La historia de los negocios modernos es la historia de GM, y vice versa.

Pero del mismo modo que se adquieren fortalezas, llega un día en que se convierten en debilidades. Y el declive de GM resulta instructivo y muestra las dificultades del modelo ante la necesidad de innovar, con un management a veces a la deriva .

El reto sobre cómo reconciliar el management profesional con una cultura de la innovación queda para siempre como tema central para los pensadores del management.

Si el éxito de GM definió la agenda del management en el siglo 20, su caída define igualmente la agenda del management para el siglo 21.

También se ha centrado en la innovación John Gapper [traducción] en su artículo sobre GM. La que un día fue un símbolo de la innovación, ahora en realidad ha generado mucho escepticismo en este sentido:

Apple se reinventó a sí misma cuando Mr Jobs volvió en 1997 a la empresa que fundó y convirtió el iMac en el ordenador personal más cool del mundo, antes de desvelar el iPhone y repetir. Ahora Fritz Henderson, Jefe Ejecutivo de GM, tiene que hacer lo mismo en Detroit.

Si tiene éxito, Mr Henderson hará que Mr Jobs – y Louis Gerstner, Jack Welch y los artistas del cambio industrial del pasado – parezcan mediocres. Puede desafiar a los escépticos pero yo sigo siendo uno de ellos.

Pero, como citaba Castells, en los años cincuenta la visión de esta empresa se mostraba intrínsecamente unida a la del país en general. En este sentido el artículo de Robert Reich [traducción] resulta muy descriptivo.  Desde la anécdota que fue origen de la expresión, hasta la situación actual, Reich argumenta que la evolución de GM refleja una evolución en Estados Unidos.

Como presidente de General Motors cuando Eisenhower fue llamado para ser secretario de defensa en 1953, “Engine Charlie” Wilson expresó a su Senado lo que entonces era convencional. Cuando se le preguntó si podría tomar una decisión en el interés de USA que fuese adversa al interés de GM, dijo que podría.
Luego les volvió a asegurar que tal conflicto nunca se daría. “No puedo concebir uno porque durante años he pensado que lo que era bueno para nuestro país era bueno para General Motors, y vice versa. Nuestra empresa es demasiado grande. Va de la mano del bienestar de nuestro país.”

Wilson exageraba sólo ligeramente. En ese momento, el destino de GM estaba ligado inseparablemente al de la nación. En 1953, GM era el fabricante más grande del mundo, el símbolo de la fuerza de la economía de USA. Generaba el 3 por ciento del producto nacional bruto de USA. La expansión de GM en los años 50 tuvo la virtud de retrasar la caída del negocio. También fue el empleador más grande de América, pagando a sus obreros sólidos salarios de clase media con generosos beneficios.

Hoy, Wal-Mart es el mayor empleador de América, Toyota es el mayor fabricante de automóviles y General Motors está en proceso de una suspensión de pagos. Y las palabras de Wilson de 1953 contienen ahora un giro irónico. Habrá poca diferencia entre lo que es bueno para América y para GM porque pronto será propiedad de los contribuyentes que pagan sus impuestos.

Ante la situación actual, Robert Reich se pregunta qué interés pueden tener los contribuyentes en comprar GM. Entre los motivos que descarta encontramos la conservación de puestos de trabajo, la creación de una empresa ligera o la creación de una nueva generación de coches eficientes en gasto energético.

El único propósito práctico que puedo imaginar para el préstamo de rescate es hacer más lento el declive de GM y así generar suficiente tiempo para que sus trabajadores, proveedores, agentes y comunidades se ajusten a su extinción final.

(…)

Pero los políticos de USA no osan hablar abiertamente sobre los ajustes industriales porque el público no quiere oír hablar de ello. Una gran parte del electorado quiere conservar los puestos de trabajo y las comunidades en las que están, sin importar cuál sea el coste público. Otro grupo igual de poderoso quiere permitir que funcione la auto-regulación de los mercados, sin importar cuál sea el coste social a corto plazo. Las encuestas muestran que los Americanos están en contra del rescate de GM, pero si se tratara de sus propios puestos de trabajo estoy seguro de que lo verían de otra forma.

En realidad estamos ante un cambio bastante profundo al que nos costará adaptarnos. Ha desaparecido un modelo de seguridad en el trabajo y prosperidad económica y habrá que aceptarlo. Y no será fácil.

Tras todo esto hay un creciente miedo del público, del que la extinción de GM es una pequeña pero convincente parte. Hace medio siglo, la prosperidad de la clase media americana era uno de los mayores triunfos del capitalismo democrático. Antes de que Wilson dejara GM, casi la mitad de las familias en USA estaba en el rango de los ingresos medios. Muchas cabezas de familia no eran profesionales o ejecutivos sino trabajadores semi-cualificados en las fábricas. Los puestos de trabajo eran estables y los beneficios de salud seguros. Los americanos se estaban convirtiendo en más iguales económicamente.

Pero tres décadas atrás, estas tendencias empezaron a invertirse. Los trabajos de la clase media que no necesitaban de licenciaturas estaban desapareciendo. La seguridad en el trabajo se ha acabado. Y la nación es más desigual. GM en su apogeo era el modelo de seguridad económica y prosperidad pujante. Su declive refleja la desaparición de ambos.

Los contribuyentes de clase media no pueden permitirse rescatar empresas como GM. Aunque les preocupa que no pueden permitirse perder sus puestos de trabajo. El edicto de Wilson también se ha invertido: en gran medida, lo que ha sido malo para GM ha sido malo para gran parte de Estados Unidos.

Hay quien dice que ante gigantes desmedidos la única alternativa con posibilidades pasa por la apertura.

¿Podría la industria del automóvil planteárselo algún día?

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Imagen: Ecología Microsiervos

5 de junio de 2009. Un Día Mundial del Medio Ambiente muy especial

Por una jornada que impregne la actividad escolar e irradie su acción a toda la sociedad el 5 de junio y el resto del año hasta lograr que los responsable políticos conviertan este Protocolo en una prioridad para la supervivencia de nuestra especie.


El 5 de junio de 2009 plantea una acción muy especial. Su lema es “Su Planeta lo Necesita a Usted-UNido para Combatir el Cambio Climático” (http://www.unep.org/wed/2009/spanish/content/about.asp) y refleja la urgencia para que las naciones concierten un nuevo tratado en la convención crucial del clima que se reunirá en Copenhague, entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre de 2009, con la intención de actualizar el Protocolo de Kyoto.

Nuestro planeta nos necesita a todos, efectivamente, para que seamos capaces de crear un clima que estimule a los gobiernos a superar miopes intereses a corto plazo y a sentar las bases de un Protocolo capaz de revertir el actual incremento de gases de efecto invernadero y sus catastróficas consecuencias.

Debemos y podemos logarlo, sí, pero será necesario multiplicar e intensificar las acciones de aquí a la convención de Copenhague. En este sentido nos complace dar a conocer una importante iniciativa de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID): convocar el Premio “Cambio climático: ideas y miradas desde Iberoamérica“. Los objetivos del premio, sus bases definitivas y el mecanismo de entrega de trabajos estarán disponibles en la página http://www.oei.es/ideaseimagenes/ a partir del 5 de junio. Aprovechemos esta convocatoria para estimular la reflexión y las iniciativas.

Estos días ando bastante liada, preparando un curso y otras cosas, y no me da tiempo para todo lo que quiero hacer, como escribir en el blog, por ejemplo ;-)

Menos mal que Yoriento ha venido a mi rescate con un post de lo más oportuno, sobre productividad personal, que traducimos en un nuevo ejercicio de sharismo sincronizado. El artículo lleva el título de 3 Ways to Get More Done With the Power of Less (3 formas de conseguir más haciendo menos), que es justamente lo que necesito ahora. ¡¡¡Gracias, Alfonso!!!

Encontraremos el original en el blog Zen Habits, de la mano de Jerry Kolber, escritor y productor de cine y televisión. La traducción la publicamos al mismo tiempo aquí y en la versión del blog de Yoriento.

Tras leer lo que nos cuenta Jerry, entiendo que debería aplicar las tres técnicas conjuntamente. Además, lo de elegir un único gran objetivo tiene que ser clave para que funcione, pero ahora mismo no tengo ni idea de cuál tengo que elegir. Así que, mientras tanto, me parece que empezaré a probar los consejos 2 y 3 de forma inmediata. ¿Creéis que funcionará?

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3 Ways to Get More Done With the Power of Less

(…) A principios de este año tuve un momento “ajá”: necesitaba tomar mi ávido interés por la cocina, combinarlo con todo lo que sabía sobre justicia alimentaria, y escribir un libro de cocina divertido y accesible fácilmente para que las personas con poco presupuesto pudiesen apuntarse a la “revolución de los alimentos”.

Pero tuve un problema. En enero estaba en medio de una producción ejecutiva de un programa piloto. Tenía otros cuatro proyectos flotando alrededor, además de amigos a los que quería ver, libros que quería leer, familia con la que mantener contacto, y blogs con los que continuar! Aunque todo lo que estaba sucediendo era muy satisfactorio y excitante, en mi corazón oía una voz que decía “escribe el libro de cocina” pero no podía averiguar cómo encontrar tiempo. Estuve leyendo el blog de Leo por un tiempo, y fortuitamente justo en ese momento publicó The Power of Less que demostró ser muy valioso ayudándome a clarificar cómo conseguir escribir y publicar mi libro. Encontré tres ideas en el libro que fueron particularmente iluminadoras.

1. Un objetivo
La primera de ellas es el consejo de Leo de tener un único “gran objetivo” cada vez (…), algo que es alcanzable pero representa un reto y que probablemente lo puedas conseguir en unos seis meses o un año. Un gran objetivo puede ser cualquier cosa, desde “entrar en la facultad de derecho”, “convertirme en escritor que publica” o “terminar un triatlón”. Cree que tener un objetivo te obliga a enfocar toda tu energía a conseguir ese objetivo, incrementando tus posibilidades de terminarlo y reduciendo la disolución de energía que resulta del más extendido consejo de tener varios objetivos simultáneamente.

Nunca lo había pensado de ese modo, pero tras probar la estrategia del “gran objetivo número uno” estoy convencido. Vivimos en un mundo de posibilidades ilimitadas – y distracciones ilimitadas – así que ya hay bastantes opciones compitiendo por el ancho de banda de nuestra atención sin tener que crear nuestros propios obstáculos al éxito estableciendo múltiples objetivos. Usando mi propia práctica de la meditación además de las técnicas de la primera parte del libro llegué a mi gran objetivo: “sanarme la vida creando medios de comunicación de justicia social que cambian la vida.” Parece difícil pero sé que es alcanzable porque puedo mirar a mi alrededor y ver que otros lo estań haciendo – y si ellos pueden, ¿por qué yo no?

2. Tres proyectos

La siguiente idea que me resultó muy valiosa fue el consejo de sólo tener tres proyectos cada vez. ¿Tres proyectos? ¡Yo tenía quince por lo menos! El consejo de Leo es enumerar tus tres mayores proyectos – tres cosas que son grandes, que representan un cambio, y que pueden llevarse a cabo cada una en aproximadamente una semana o dos – y no añadir ningún proyecto nuevo hasta que hayas hecho los tres. Deberías tener uno relacionado con el trabajo y por lo menos uno relacionado con tu gran objetivo número uno. Decidí intentarlo y enumeré mis tres proyectos más importantes para la semana del 23 de enero de 2009:

1. Terminar el primer borrador de la prueba piloto de Sonya Fitzpatrick (programa Animal Planet). (Trabajo)
2. Instalar la web para el libro de cocina en www.ThreeDollarDinner.com (Gran Objetivo nº Uno)
3. Terminar de editar el libro de lanzamiento para Mister Dance Pants (Trabajo/Personal)

3. Tareas más importantes

El tercer consejo, y éste más importante que ningún otro, es tener tres tareas más importantes cada día, escribirlas la noche anterior y hacerlas lo primero al día siguiente por la mañana antes que ninguna otra cosa. Agrupo todas estas ideas bajo el encabezado “ TMI” (Tareas Más Importantes) y puedo deciros que aplicar este concepto cambiará radicalmente el modo en que conseguís éxito. Leo recomienda que una de tus TMI de cada día esté relacionada con un gran objetivo número uno, una relacionada con el trabajo (si es una temática distinta a la de tu gran objetivo) y una relacionada con tu vida personal. Una buena forma de saber si algo puede ser una TMI es preguntarte: ¿Hacer esta tarea representará un cambio profundo en mi vida en una semana, un mes, un año?

Aquí están mis tres TMIs para el 25 de enero de 2009:

1. Explorar diferentes tipos de software para blogging y elegir uno (Gran Objetivo nº Uno)
2. Llamar a Barry para revisar las diapositivas de Mister Dancepants (Trabajo/Personal)
3. Terminar de escribir el boceto del acto cuatro del primer borrador de Sonya Fitzpatrick (Trabajo)

Cada noche escribía las tres próximas TMIs, la mañana siguiente las hacía y tras unas tres semanas había finalizado esos tres proyectos. Estaba tan entusiasmado por terminar la web de mi libro de cocina y tan impresionado con este sistema de gestión tan sencillo que decidí enfocarme casi exclusivamente en el libro de cocina y el sitio web durante marzo y abril, dedicándome a escribir de forma independiente, con clientes a través de Guru.com como forma de conseguir ingresos. Mi lista de proyectos en marzo y abril era algo parecido a esto:

1. Terminar el proyecto para el cliente (cual fuese el proyecto de escritura que tuviese esa semana)
2. Editar el libro de cocina (o hacer fotos de comida, o conseguir gráficos para la web)
3. Escribir un borrador del manifiesto personal para la web del libro de cocina

Y una lista de muestra de tres TMIs diarias:

1. Escribir siete páginas del ebook del cliente
2. Editar diez páginas del libro de cocina
3. Escribir una copia de las páginas de bienvenida y del manifiesto de la web

El martes pasado, TV3 estrenó el programa El Paisatge Favorit de Catalunya. Serie documental en que 24 personalidades destacadas muestran el rincón de Catalunya que más les gusta. En este primer capítulo, la Vall de Núria (Toni Albà), el Collsacabra (Antoni Bassas), y el Delta de l’Ebre (Artur Gaya, “Quico el Célio”) (a partir del minuto 30).

En casa, nos han hecho mucha gracias las explicaciones de Polet en el apartado del Delta de l’Ebre al mismo tiempo que hemos podido apreciar la calidad de las imágenes y la belleza del paisaje. Pero también he recordado un artículo que me ha descubierto la profesión del paisajista. Lo explicaba la semana pasada Horacio en la Comunidad Hosteltur y nos presentaba la Associación de Paisajistas:

Definición de Paisajista: “El Paisajista planifica y diseña paisajes urbanos y rurales en el tiempo y en el espacio, basándose en las características naturales y en los valores históricos y culturales del lugar. Para conseguir este fin, utiliza técnicas apropiadas y materiales naturales y/o artificiales, guiándose de principios estéticos, funcionales, científicos y de planificación.” (definición de la Fundación Europea de Arquitectura del Paisaje-EFLA).

Cuando se construyen barrios, urbanizaciones, infraestructuras, complejos de ocio y deporte, parques, polígonos industriales, etc. se modifican los paisajes preexistentes. La escala y el impacto de dicho desarrollo puede ser una amenaza para el entorno, pero una cuidada ubicación y un diseño acertado del paisaje que logre integrar los elementos introducidos con los existentes puede crear un nuevo paisaje de calidad e interés visual.

Más detalles en la página de la asociación de paisajistas.

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He descubierto un sitio dedicado a los trabajadores independientes: FreelanceSwitch. La página principal es un blog, con posts diarios sobre temas escritos desde la perspectiva del freelance. Pero también cuenta con un tablón de anuncios de trabajo, recursos, foros, podcast… Por lo que veo, si alguien busca un profesional puede publicar su demanda gratuitamente y si se es un profesional que ofrece sus servicios, hay que pagar 7 dólares al mes por publicitarse. Pero si se te da bien escribir, te pueden pagar 60 dólares por tus artículos. No está mal la idea, verdad?

man_greenTengo que dar las gracias a mi buen amigo Albert, que me ha enviado un artículo del blog con consejos para organizarse mejor los profesionales independientes, conseguir trabajo y aprovechar y algunas formas de utilizar bien las herramientas que nos ofrece la red; pues al igual que cualquier otra herramienta, pueden llevar a la decepción si se usan mal, pero con un uso correcto son una gran ventaja competitiva, en especial para la microempresa.

Pero en una segunda lectura, me he dado cuenta de que estos consejos se podrían adaptar también para cualquier carrera profesional, así que le he propuesto a Yoriento un nuevo sharismo sincronizado (también podemos leer en el blog de Yoriento: 10 pasos para conseguir más trabajo) y traducimos a continuación el artículo de FreelanceSwitch:

por Brian Casel en FreelanceSwitch – The Freelance Blog 5/2/09

Ya conocemos todas las gratificaciones del trabajador independiente (freelancer). Horarios flexibles, variedad de proyectos, pocos desplazamientos (o ninguno). Pero este estilo de vida no se consigue fácilmente.

Conseguir éxito como trabajador independiente requiere de un flujo continuado de trabajos pagados. Conseguir nuevos trabajos mediante recomendaciones es estupendo, pero las recomendaciones solas no van a llenar todo tu horario con trabajos pagados, sobretodo cuando estás empezando.

Las listas de clasificados en la red como Craigslist y el tablero de anuncios de trabajo de FreelanceSwitch son sitios estupendos para generar oportunidades de nuevos negocios. En esta economía, la competencia por el trabajo es feroz. Para mantenerte a la cabeza, tienes que combinar dos elementos en tu enfoque:

  • Cantidad: Cuantos más trabajos respondas, más oportunidades potenciales creas.
  • Calidad: Preséntate bien y sobresal de entre la multitud.

Aquí tenemos algunas herramientas y consejos para ayudarte a conseguir más trabajos “freelance”:

1. Mantén con Esmero tu Currículum y Cartera

Asegúrate de que tu currículum está actualizado y perfecto. Crea una versión PDF para adjuntar a tus cartas de presentación por e-mail (más sobre esto más adelante). Si tienes una página web (que deberías tenerla), asegúrate de que está actualizada y presentable. Muestra tu atención por los detalles creando una presencia web bien diseñada y profesional.

2. Escribe Emails Efectivos

Tómate el tiempo de crear un email-carta de presentación bien escrito y conciso para usar como respuesta a las demandas de trabajo online. Debería incluir una pequeña introducción sobre ti  (parecido a tu “elevator pitch“), así como un enlace a tu página web o tu cartera online.

Prueba varios enfoques y estilos. Comprueba qué emails generan más respuestas. Una vez que hayas perfeccionado tu email-carta de presentación, úsalo como plantilla para futuros emails. Esto nos lleva al siguiente consejo.

3. Usa la característica de Gmail denominada “Canned Responses

Si usas Gmail, activa la característica “Canned Responses”. En Gmail, ve a Settings > Labs > Canned Responses, y haz clic en “Enable”. “Canned Responses” te permite guardar el cuerpo de un email como plantilla de forma que puedes insertar rápidamente tu mensaje en futuros emails. Si no usas Gmail, puedes sencillamente guardar tu email en un archivo de texto que sea fácil de copiar y pegar.

No envies la misma respuesta genérica por email a las demandas de trabajo. El demandante del trabajo lo verá inmediatamente y lo mandará a la papelera. Vamos a ver lo que tenemos que hacer a continuación:

4. Personaliza tu Mensaje y Hazlo a Medida para Cada Trabajo

Lee cada demanda de trabajo en su totalidad para conseguir el máximo de información posible. Extrae tanta información sobre el trabajo y el demandante como puedas. Entonces usa esa información para mejorar tu email-carta de presentación. Modifica o añade a tu plantilla de email una anotación sobre por qué encajas perfectamente y cubres su necesidad concreta.

Por ejemplo, si la demanda de trabajo es de un vendedor de camisetas que necesita una página web, podrías mencionar que te has especializado en el desarrollo web para comercio electrónico. También puedes proporcionar algunos enlaces a tiendas online que hayas realizado para otros clientes.

Pero no te quedes aquí.

5. La Importancia de la Línea del Tema del Email

Un solo mensaje en un tablero de anuncios de trabajo popular puede generar cientos de respuestas en sólo cuestión de días o incluso horas! Es fácil que tu email se pierda en la confusión. Puede que no llegue a abrirse. Sobresal de la multitud creando títulos del tema que son pertinentes y que hablan de su necesidad concreta.

Si el trabajo pide un redactor que pueda trabajar presencialmente en Nueva York, puedes usar un título como: Redactor residente en Nueva York.

Si se trata de un blogger que busca un diseñador web para crear un tema de WordPress personalizado, puedes intentarlo con un título como: Diseñador Web (¡Experto en WordPress!).

6. Maximiza tu Búsqueda de Trabajo Con RSS

Muchos tableros de anuncios de trabajo ofrecen hilos RSS para los resultados de las búsquedas. Esta puede ser una herramienta potente en tu arsenal de búsqueda de trabajo. Busca una palabra clave que te aplique a ti, como por ejemplo “compositor”, “HTML”, o “diseñador”. Entonces añade el hilo RSS de esa búsqueda a tu lector de feeds que hayas elegido. El mío es Google Reader.

Con Google Reader, puedes ver multitud de hilos de feeds a la vez agrupándolos en una carpeta. Eso te permite buscar en varios tableros de anuncios simultáneamente. Esta es la mejor forma de mantenerte al día de la mayoría de demandas de trabajo a través de internet, dándote una ventaja respecto a tus competidores.

7. Expande tu Búsqueda Más Allá de las Demandas Locales

Muchos trabajadores independientes tienen la posibilidad de trabajar remotamente via email y a través de la web. Así que ¿por qué limitar tu búsqueda de trabajo a una ciudad local? Expande tu alcance mediante la búsqueda de trabajo en otros mercados, incluso internacionalmente.

Los hilos (feeds) RSS aquí son muy útiles, especialmente para la búsqueda de trabajo en Craigslist. En Craigslist, no puedes buscar en múltiples ciudades con una sola búsqueda. Pero puedes combinar los hilos de búsqueda de Craigslist usando un lector de feeds. Elige 10 ciudades grandes y visita la sub-página correspondiente en Craigslist para cada una de estas ciudades. Busca en la sección de “curros” tu palabra clave o sector. A continuación recoge el feed RSS para cada una de las búsquedas de las 10 ciudades. Agrupa estos 10 feeds en una carpeta en Google Reader. Ahora puedes ver las demandas de trabajo en Craigslist de las 10 ciudades en un solo vistazo!

Aquí tenemos mi búsqueda de trabajo para todo USA en Craigslist:

Craiglist USA Jobs

8. Haz Seguimiento de los Emails de forma Persistente, pero Respetuosa

Una vez que has entrado en diálogo con tu potencial cliente, querrás mantener la discusión viva con la esperanza de cerrar un trato. Si no te responden a los pocos días o una semana, manda un email escueto de seguimiento a modo de recordatorio diciendo que estás disponible para tratar cualquier tema o preocupación que puedan tener. Los clientes nuevos a menudo necesitan un poco de motivación extra para lanzarse. Con algo de suerte tu esfuerzo extra redundará en nuevos negocios.

Si continuas sin obtener respuesta, no insistas. Pasa a otra cosa. No mandes más emails. No les añadas a tu boletín de noticias (newsletter) sin su permiso. Esto sólo les enojará y ten por seguro que no van a contar contigo para futuros proyectos. Es sólo un modo de desperdiciar tu valioso tiempo.

9. No dejes de Buscar Tu Próximo Trabajo

La clave para mantenerte ocupado a largo plazo es estar buscando continuamente tu próximo trabajo. Esto implica mantener tus esfuerzos en la búsqueda de trabajo incluso cuando tu actual parrilla de trabajo está completa.

No dejes tu búsqueda de trabajo sólo porque este mes estás a tope. Si lo haces, te podrías encontrar rápidamente en un período bajo. Evítalo manteniendo siempre activas nuevas oportunidades de negocio y moviéndote por delante.

Recuérdalo, a menudo cuesta algunas semanas (si no meses) cerrar un acuerdo. Tienes que equilibrar tu tiempo entre trabajar en proyectos actuales y perseguir nuevos negocios.

10. Profesionalidad, Honestidad y Confianza

Profesionalidad – Comunícate de forma clara. Responde cada email y cada llamada con prontitud. Escribe emails con corrección ortográfica y gramática. Muestra siempre una actitud positiva y constructiva.

Honestidad – No hagas promesas que no puedes cumplir. Muestra tus habilidades donde sean aplicables. Si no conoces la respuesta a una pregunta, no improvises. Asegúrales que vas a buscarla y les responderás. Entonces hazlo. Sé tú mism@, y gánate su confianza.

Confianza – Habla de forma clara y definitiva cuando converses con potenciales clientes. Remítete a tu experiencia anterior, y trata cada una de las preguntas con respuestas directas e informativas. Muéstrales que tienes lo que se necesita para cubrir todas sus necesidades. Entonces supera sus expectativas.

Brian Casel es un diseñador web y músico compositor que trabaja de forma independiete (freelance). Escribe en Serve The Song, un blog sobre la creación de canciones, producción de música, y promoción online. Seguidle en Twitter @CasJam.

El denominador común que nos permitirá comprender las ideas de este post sobre la gestión del cambio en las empresas que quieren transformarse, es que ante todo son los empleados los que interpretan su entorno y eligen actuar.

En una línea similar comentaba Odilas que El conocimiento es estrictamente personal y hay que tenerlo en cuenta a la hora de valorar los intangibles de las organizaciones. También Nacho Muñoz nos recordaba que la innovación está liderada por las personas. Parece que hay consenso sobre el protagonismo de las personas en las organizaciones, como también lo hay en cuanto a las mejores tácticas para llevar a cabo un cambio o transformación a través de toda la organización. Sin embargo, los resultados muestran un porcentaje bajo de casos de éxito. ¿Por qué?

En un artículo de  McKinsey Quarterly titulado Corporate Transformation Under Pressure encontramos 9 ideas contra-intuitivas, con ejemplos, sobre lo que puede hacer fracasar las 4 tácticas racionales en la gestión del cambio:

  • Crear una historia convincente, pero…
    • 1. Lo que te motiva a ti no motiva a la mayoría de tus empleados.
    • 2. Saldrás ganando si les dejas que escriban su propia historia.
    • 3. Se necesita una historia con ambos enfoques (déficit y descubrimiento) para crear verdadera energía.
  • Modelamiento, pero…
    • 4. Los líderes creen erróneamente que ellos ya “son el cambio.”
    • 5. Los “líderes con influencia” no son una panacea para hacer que ocurra el cambio.
  • Reforzar los mecanismos, pero…
    • 6. El dinero es la forma más cara de motivar a las personas.
    • 7. El proceso y el resultado tienen que ser justos.
  • Creación de capacidad, pero…
    • 8. Los empleados son lo que piensan, sienten y en lo que creen.
    • 9. Las buenas intenciones no son suficiente.

A continuación traducimos el artículo, en un nuevo ejercicio de sharismo sincronizado con Yoriento. Podemos leer su versión aquí: Nueve obstáculos para el cambio de las personas en las empresas. Esperamos tu opinión con lo que a ti te sugiere.

Muchos programas de cambio fracasan, pero las probabilidades de éxito pueden mejorar mucho si se tienen en cuenta estas ideas anti-intuitivas sobre como interpretan los empleados su entorno y eligen actuar.

En 1996, John Kotter publicó Leading Change. Considerado por muchos como la obra fundamental en el campo de la gestión del cambio, la investigación de Kotter reveló que sólo el 30% de los programas de cambio tenían éxito. Desde la edición del libro, se han publicado literalmente miles de libros y artículos periodísticos sobre el tema, y ahora los principales programas MBA incluyen cursos dedicados a la gestión del cambio. A pesar de ello, en 2008, una encuesta de McKinsey realizada a 3,199 ejecutivos alrededor del mundo mostró, al igual que hizo Kotter, que sólo una transformación de cada 3 tiene éxito. Otros estudios realizado en los últimos diez años revelan resultados notablemente similares. Parece que, a pesar del prolífico output, el campo de la gestión del cambio no ha redundado en un mayor éxito de los programas de cambio.

Tampoco ha ayudado que la mayoría de académicos y profesionales ahora están de acuerdo en los principios fundamentales para influenciar las actitudes de los empleados y el comportamiento de la dirección. Los miembros de McKinsey Emily Lawson y Colin Price aportaron una perspectiva holística en “The psychology of change management,” que sugiere que se necesitan cuatro condiciones básicas antes de que los empleados cambien su comportamiento: a) una historia convincente, porque los empleados necesitan ver el significado del cambio y estar de acuerdo con él; b) modelamiento, porque también tienen que ver que el CEO y los compañeros que admiran se comportan de este nuevo modo; c) reforzar los mecanismos, porque sistemas, procesos e incentivos deben estar en línea con el nuevo comportamiento; y d) creación de capacidad, porque los empleados deben tener las habilidades necesarias para realizar los cambios deseados.

Esta prescripción está bien fundamentada en el campo de la psicología y es completamente racional. Uno de sus méritos es su atractivo intuitivo: muchos directivos sienten que, en cuanto se da a conocer, se trata sólo de sentido común. Y ahí, creemos, es precisamente donde las cosas van mal. La prescripción es buena, pero los directivos racionales que intentan poner en marcha las cuatro condiciones aplicando el “sentido común” suelen dirigir erróneamente tiempo y energía, creando mensajes faltos de impronta, y experimentan consecuencias frustrantes no planificadas derivadas de sus esfuerzos por provocar el cambio. ¿Por qué? Porque cuando implementan lo prescrito, no tienen en cuenta algunos elementos a veces irracionales—pero predecibles—de la naturaleza humana.

En nuestra investigación, trabajando con empresas que intentan el cambio, hemos identificado nueve ideas sobre como la naturaleza humana obstaculiza la aplicación con éxito de las cuatro condiciones necesarias para el cambio de comportamiento. A medida que describimos estas ideas, iremos mostrando como varias empresas, o bien de forma consciente o por casualidad, han superado o apalancado la parte anti-intuitiva del comportamiento humano haciendo que ocurra el cambio.

Crear una historia convincente

El pensamiento de la gestión del cambio ensalza las virtudes de la creación de una historia del cambio convincente, comunicarla a los empleados y hacer un seguimiento con comunicaciones continuadas e implicación. Es un buen consejo, pero en la práctica existen tres escollos para conseguir el impacto deseado.

1. Lo que te motiva a ti no motiva a la mayoría de tus empleados. Vemos dos tipos de historias sobre el cambio que se cuentan continuamente en las organizaciones. La primera es la historia “de bueno a genial”: algo en la línea de, “Nuestra ventaja historia se ha erosionado por una competencia intensa y cambios en las necesidades de los clientes; si cambiamos, podemos recuperar nuestra posición de liderazgo.” La segunda es una historia de cambio completo: “Estamos rindiendo por debajo de la media de nuestra industria y tenemos que cambiar drásticamente para sobrevivir. Podemos convertirnos en uno de los líderes en desempeño mediante la explotación de nuestros activos actuales y ganando el derecho a crecer.”

Ambas historias parecen intuitivamente racionales, aunque demasiado a menudo no consiguen el impacto que desean los líderes. La investigación por un número de pensadores destacados en ciencias sociales, como Danah Zohar, ha mostrado que cuando se preguntaba a los directivos y a los empleados lo que más les motiva en su trabajo están igualmente divididos entre cinco formas de impacto—impacto en la sociedad (por ejemplo, crear la comunidad y administrar los recursos), impacto en los clientes (por ejemplo, ofrecer un servicio superior), impacto en la empresa y sus accionistas, impacto en el equipo de trabajo (por ejemplo, crear un entorno amable), e impacto en “mi” personalmente (mi desarrollo, sueldo y bonos).

Este hallazgo tiene implicaciones profundas para los líderes. Lo que preocupa a los líderes (y habitualmente la base de por lo menos el 80% de su mensaje hacia los demás) no conecta con aproximadamente el 80% de las motivaciones principales de la fuerza de trabajo para dedicar energía extra en el programa de cambio. Los líderes del cambio necesitan ser capaces de contar una historia del cambio que cubra las cinco cosas que motivas a los empleados. Si hacen eso, pueden desatar grandes cantidades de energía que de otra forma permanecerían latentes en la organización.

Consideremos un programa de reducción de costes en una gran empresa de servicios financieros en USA. El programa empezó con una historia de cambio que consideraba los apartados convencionales relacionados con la posición competitiva de la empresa y el futuro. A los tres meses del programa, la dirección estaba frustrada con la resistencia de los empleados. El equipo de cambio trabajó conjuntamente para refundir la historia e incluir un elemento relacionado con la sociedad (proporcionar vivienda asequible, por ejemplo), con los clientes (menos errores, precios más competitivos), la empresa (los gastos están creciendo más rápidamente que los ingresos, que no es sostenible), equipos de trabajo (menos duplicar, más delegar), e individuos (trabajos más atractivos).

Este cambio relativamente simple en el enfoque levantó la motivación de los empleados de un 35.4% a un 57.1% en un mes, y el programa consiguió un 10% en mejoras de eficiencia en el primer año—un ratio muy superior a las expectativas iniciales.

2. Saldrás ganando si les dejas que escriban su propia historia. Los líderes bien intencionados invierten un tiempo significativo en comunicar su historia del cambio. Exposiciones itinerantes, consistorios, y páginas Web son sólo unos pocos de los muchos métodos que se usan habitualmente. Ciertamente la historia (contada de las cinco formas) necesita divulgación, pero la idea que estamos ofreciendo es que mucha de la energía invertida en comunicar hubiese sido mejor ponerla en escuchar, no contar.

En un famoso experimento conductual, a la mitad de los participantes se les asignó aleatoriamente un número de lotería mientras que a los otros se les pidió que escribieran el número que quisieran en un boleto en blanco. Justo antes de dibujar el número ganador, los investigadores ofrecen volver a comprar los números a sus dueños. El resultado: no importa ni el entorno geográfico o demográfico en que se realiza el experimento, los investigadores se han encontrado siempre con que tienen que pagar al menos cinco veces más a los que tienen su propio número.

Esto revela algo sobre la naturaleza humana: cuando escogemos nosotros mismos estamos mucho más comprometidos con el resultado (en un factor de casi cinco a uno). Los enfoques convencionales en la gestión del cambio infravaloran este impacto. El pensador racional lo ve como una pérdida de tiempo, permitir a los demás descubrir por sí mismos lo que él o ella ya sabe—¿por qué no decírselo simplemente y terminar antes? Desgraciadamente este enfoque roba a los demás la energía necesaria para realizar el cambio que viene del sentimiento de posesión de la respuesta.

En BP, para desarrollar un programa de formación completo para líderes de primera línea, se tomó la decisión de involucrar a cada persona clave en la constitución del diseño del programa, dándoles la sensación de estar “escribiendo su propio boleto de lotería.” Se tardó un año y medio en completar el diseño del modelo pero valió realmente la pena: ahora en implementación, el programa es el más valorado en su categoría en BP. Más de 250 altos directivos activos de todo el negocio enseñan voluntariamente el curso, y, lo más importante, los directores que han recibido el programa de formación obtienen consistentemente valoraciones de rendimiento superiores a los que no lo han hecho, tanto por parte de sus superiores como por parte de los empleados que les reportan.

3. Se necesita una historia con ambos + y – para crear verdadera energía. El enfoque “basado en el déficit” —que identifica el problema, analiza lo que va mal y cómo corregirlo, planifica y entonces actúa—se ha convertido en el modelo que predominantemente se ha enseñado en las escuelas de negocio y es presumiblemente el modelo de cambio por defecto en muchas organizaciones. La investigación ha mostrado, sin embargo, que una historia enfocada en lo que va mal invoca culpa y crea fatiga y resistencia, contribuyendo poco a conectar con la pasión y la experiencia de las personas.

Esto lleva al surgimiento de un enfoque “basado en el construccionismo” del cambio, en que el proceso del cambio se basa en el descubrimiento (descubrir lo mejor de lo que es), sueño (imaginar lo que podría ser), diseño (hablar sobre lo que debería ser), y destino (crear lo que será). El problema con este enfoque es que un sobre-énfasis en lo positivo puede llevar a aspiraciones e impactos diluidos. El motivo es que, como humanos, estamos más inclinados a tomar riesgos para evitar perder que para ganar algo más. Algo de ansiedad es útil cuando se trata de aguijonear el cambio de conducta.

Creemos que el campo de la gestión del cambio ha dibujado una división artificial entre los enfoques de historias basados en el déficit y los basados en la construcción. Si bien es imposible prescribir de forma general como la división debería separarse entre mensajes positivos y negativos (ya que será específico para el contexto de cualquier programa de cambio dado), aconsejamos firmemente a los directores no decantarse demasiado en una sola dirección o la otra. Pensemos en Jack Welch, antiguo CEO en GE, que cogió las preguntas de “¿qué va mal aquí?” (empresas con poco rendimiento, comportamientos de silo, y así sucesivamente) sin rodeos, así como “imaginar lo que podría ser” (el número uno o dos de todas las empresas, apertura y responsabilidad).

Modelamiento

La gestión del cambio convencional sugiere que los líderes deberían tomar acciones que modelen en cambio deseado y movilicen un grupo de líderes con influencia que lleven el cambio de forma profunda en la organización. Desgraciadamente, esto no trae necesariamente el impacto deseado.

4. Los líderes creen erróneamente que ellos ya “son el cambio.” La mayoría de los altos ejecutivos entienden y generalmente compran el famoso aforismo de Gandhi, “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo.” Ejecutan ellos personalmente los comportamientos deseados a modo de modelamiento. Y luego, en la práctica, no cambia nada de forma significativa.

El motivo para esto es que la mayoría de ejecutivos no se cuentan ellos mismos entre los que necesitan cambiar. ¿Cuántos ejecutivos, si se les pregunta en privado, contestarán no a la pregunta, “¿Te enfocas en el cliente?” y sí a la pregunta “¿Eres un burócrata?” Naturalmente, ninguno. El hecho es que los seres humanos siempre piensan que son mejores de lo que son—un fenómeno que en psicología se llama sesgo de autoservicio. Pensemos que el 94% de los hombres se valoran por encima de la media en habilidad atlética. Mientras que los enfoques de gestión del cambio convencional suponen que el modelamiento del equipo de liderazgo es una cuestión de voluntad o habilidad, la verdad es que el verdadero cuello de botella en modelamiento es saber qué cambiar a nivel personal.

Normalmente, la idea de lo que hay que cambiar se puede crear mediante técnicas de feedback de 360 grados, ya sea mediante encuestas, conversaciones, o ambas. Observemos el enfoque del CEO de Amgen, Kevin Sharer, que pregunta a cada uno de sus top 75, “¿Qué debería hacer de forma diferente?” y luego comparte públicamente sus necesidades de desarrollo y su compromiso con ello. Pensemos en el equipo directivo de una empresa de seguros nacional que empleaba de forma rutinaria lo que ellos llamaban el círculo de fuego durante su programa de cambio: cada participante recibe el feedback en directo—directamente de sus compañeros—en relación con ser el cambio, como por ejemplo “¿Qué te hace grande?” y “¿Qué te detiene?”

5. Los “líderes con influencia” no son una panacea para hacer que ocurra el cambio. Casi toda la literatura sobre la gestión del cambio sitúa la importancia de identificar y movilizar a aquellas personas en la organización que o ben por su rol o por su personalidad (o ambos) tienen una influencia desproporcionada sobre el pensamiento y el comportamiento de los demás. Creemos que esto es un consejo acertado y atemporal. Sin embargo, hemos observado que el rol de los líderes con influencia ha cambiado gradualmente—de ser percibidos como un elemento de ayuda en un amplio conjunto de intervenciones, a una panacea para hacer que ocurra el cambio.

Nuestra experiencia trabajando con programas de cambio sugiere que el éxito depende menos en cuan persuasivo sea los pocos líderes seleccionados y mucho más en cómo de receptiva sea la “sociedad” hacia la idea. En la práctica a menudo son los miembros inesperados en rango y fila los que se sienten llamados a dar un paso adelante y marcar la diferencia en hacer el cambio. Por esta razón alertamos contra invertir demasiado en los líderes con influencia y defensamos que la atención de los líderes del cambio debería equilibrarse con la aplicación correcta de todo el conjunto de las cuatro condiciones para el cambio, para asegurar que se refuerza cada una de las vías que maximizan la probabilidad de despegar la chispa del cambio cual fuego incontrolado a través de la organización.

Reforzar los mecanismos

La gestión del cambio convencional enfatiza la importancia de reforzar y arraigar los cambios deseados en estructuras, procesos, sistemas, establecimiento de objetivos e incentivos. Estamos de acuerdo. Para ser efectivos, sin embargo, estos mecanismos tienen que tener en cuenta que las personas no siempre actúan racionalmente.

6. El dinero es la forma más cara de motivar a las personas. Las empresas que intentan conectar los objetivos de programas de cambio con las compensaciones de los empleados se encuentran con que raramente mejoran su motivación por el cambio hasta el punto deseado. La razón de ello es tan práctica como de naturaleza psicológica. La realidad es que en la gran mayoría de empresas, es excesivamente difícil incorporar una conexión significativa (con sentido) entre el programa de cambio y el sistema de compensaciones que se basa en una vasta serie de medibles. Además, muchos estudios han encontrado que para los seres humanos la satisfacción equivale a la percepción menos la expectativas (una ecuación a menuda acompañada por el comentario, “la realidad o tiene nada que ver”).

Lo bueno de esta ecuación para los gestores del cambio es que los pequeños, inesperados premios pueden tener efectos desproporcionados en la satisfacción de los empleados con un programa de cambio. Gordon M. Bethune, cuando estaba transformando la Continental Airlines, mandó un inesperado cheque de $65 check a todos los empleados cuando Continental llegó a formar parte de las cinco aerolíneas más puntuales. John McFarlane, antiguo CEO de ANZ Bank, envió una botella de champagne a cada empleado por Navidad con una tarjeta dándoles las gracias por su trabajo en el programa de cambio “Rinde, Crece, y Rompe” de la empresa. La mayoría de gestores del cambio calificarán estas acciones de meros gestos simbólicos y argumentarán que su impacto es limitado y por poco tiempo. Los empleados que los reciben tienden a diferir. En cambio, en los informes se advierte repetidamente que los premios tienen un impacto positivo desproporcionado en la motivación por el cambio que dura meses e incluso años.

7. El proceso y el resultado tienen que ser justos. Los empleados irán en contra de su propio interés si la situación viola otras nociones que tienen sobre la justicia. Pensemos en un banco que, como parte de un programa de cambio mayor, creó nuevos modelos de (RAROC) y dio como resultado nuevas matrices de precios para la primera línea al mismo tiempo que nuevos incentivos de venta apropiados. El resultado: el desgaste de los clientes (no sólo los que no eran rentables) y los precios inválidos trajeron mucho enojo y se destruyó un valor significativo con el esfuerzo. ¿Qué fue mal? Como los banqueros de primera línia percibieron los cambios como inujustos para los clientes, una cantidad significativa de ellos hablaron mal de las polígicas del banco a los clientes y usaron precios inválidos como muestra de buena fe, a pesar de que ello significara que tuviesen menos posibilidades de conseguir sus objetivos de ventas.

Al hacer cambios en la empresa en sus estructuras, procesos, sistemas e incentivos, los gestores del cambio deberían fijarse en lo que les puede quitar un cantidad no razonable de atención de los empleados, el sentido de la justicia del proceso de cambio y su resultado esperado. Hay que tener especial cuidados con los cambios que afectan a como los empleados interactuan unos con otros (como reducciones de plantillas y procesos de gestión del talento) y con los clientes (programas de simulación de ventas, rediseño de call-centers, y precios). Irónicamente, en el ejemplo de precios anteriormente descrito, el resultado era inherentemente justo (a los clientes se les pedía que pagasen proporcionalmente al riesgo asumía el banco), y por lo tantola espiral decreciente descrita podría haber evitado (y lo hizo en otros bancos que adoptaron precios basados en RAROC), mediante una cuidadosa atención a la percepción de los empleados respecto a la justicia mediante comunicaciones y formación alrededor de los cambios.

Creación de capacidad

La literatura de la gestión del cambio enfatiza la importancia de crear las habilidades y el talento necesarios para el cambio deseado. Aunque es difícil de argumentar, en la práctica hay dos ideas que precisan atención para conseguir un resultado con éxito.

8. Los empleados son lo que piensan, sienten y en lo que creen. Cuando los directores intentan dirigir el desempeño mediante el cambio en la forma en que se comportan los empleados, demasiado a menudo descuidan los pensamientos, sentimientos y creencias que, a su vez, dirigen el comportamiento. Pensemos en un banco que mediante un ejercicio de benchmarking descubrió que sus ventas por banquero se estaban quedando rezagadas respecto a las de la competencia. Tras descubrir que los banqueros invertían demasiado poco tiempo con los clientes y demasiado tiempo en gestiones documentales, el banco estableció una reingeniería del proceso de generación de préstamos para maximizar el tiempo de contacto con los clientes. Desgraciadamente, seis meses más tarde, los niveles de mejora estaban muy por debajo de los esperados.

Una investigación más profunda, centrada en los paradigmas de los banqueros más que en sus comportamientos, desveló que simplemente se sentían incómodos en la interacción con los clientes y por lo tanto preferían la gestión documental. Este sentimiento se daba por la combinación de personalidades introvertidas, pobres habilidades interpersonales, y un sentimiento de inferioridad en el momento de tratar con clientes que (en su mayoría) tienen más dinero y más formación que los banqueros. Finalmente, la mayoría de los banqueros fueron reacios a verse a sí mismos como vendedores—un concepto que percibían como más adecuado para empleados en establecimientos de coches de segunda mano que no en la banca.

Armada con la idea de estas causas raíz, la formación para los banqueros se amplió para incluir elementos relacionados con los tipos de personalidad, inteligencia emocional e identidad vocacional (convirtiendo las “ventas” en una búsqueda más noble como “ayudar a los clientes a descubrir y cubrir sus necesidades inarticuladas”). Esta mejora no sólo devolvió el programa a su nivel en seis meses sino que en última instancia también aportó incrementos de ventas sostenibles más allá de los objetivos originales.

9. Las buenas intenciones no son suficiente. Los buenos programas de construcción de habilidades normalmente tienen en cuenta que las personas aprenden mejor haciendo que escuchando. Estos programas están repletos de simulaciones interactivas y juegos de rol, y los participantes se comprometen en relación a lo que ellos  “practicarán” cuando regresen a su puesto de trabajo. Pero cuando llega el lunes por la mañana, muy pocos de elos cumplen sus promesas.

Esta falta de seguimiento normalmente no se debe a una intención enferma: lo que ocurre es que no se ha hecho nada formal para reducir las barreras ante la práctica de las nuevas habilidades. El tiempo y la energía que se necesitan para hacer algo de forma adicional, o incluso para hacer algo de un modo nuevo, simplemente no existen en el día-a-día ocupado de muchos empleados. Esta falta de creación de un espacio de práctica en el regreso al lugar de trabajo condenan muchos programas de formación a presentar resultados que están muy por debajo de su potencial.

Propugnamos una serie de mejoras a los enfoques tradicionales de la formación para conectar la práctica del día a día com procesos de creación de capacidad. Primero, la formación no debería ser un acontecimiento que ocurre una sola vez. En su lugar, habría que adoptar un enfoque de  “campo y foro”, en el que la clase se esparce a lo largo de una serie de foros de aprendizaje y trabajos de campo asignados entre ellos. En segundo lugar, sugerimos la creación de asignaciones de trabajos de campo que tengan una relación directa con el trabajo diario de los participantes, requiriéndoles que pongan en práctica nuevos paradigmas y habilidades de modos que están conectados con sus responsabilidades. Estas asignaciones deberían ser cuantificables, medibles según sus resultados, indicando los niveles de competencia ganados y la certificación que reconoce y premia las habilidades adquiridas.

Del mimo modo que el campo de la economía se ha transformado por la comprensión de únicamente predisposiciones emocionales, cognitivas y sociales humanas, del mismo modo también la práctica de la gestión del cambio en la necesidad de la transformación a través de una comprensión mejorada de cómo las personas humanas interpretan su entorno y eligen actual. Si bien el impacto continuo se puede medir sólo al cabo de varios años, nuestros primeros resultados al aplicar estas ideas nos dan confianza para compartir ampliamente lo que pensamos.

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