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Tras haber visto la importancia de aprender a gestionar nuestras emociones, hoy voy a traducir un post de Pam Slim, muy centrado en la situación actual en USA, pero que en buena parte la compartimos.

Ante la actual situación de incertidumbre laboral ¿cómo pasar de una ansiedad negativa, que nos paraliza, a una ansiedad positiva, que nos lleve a actuar?

Traducción completamente libre:

¿Cómo te sientes, en realidad?

por Pamela Slim

Si pusiésemos una gigantesca sonda mágica a todas las mentes de U.S. en este momento, ¿qué emoción creéis que destacaría en los gráficos resultantes?

¿Miedo, quizá?

Fusiones de mercados, intervenciones del gobierno, guerra, desastres naturales, incertidumbre en las elecciones, hacen de este momento en la historia uno bastante perturbado, por lo menos para los que estamos en los Estados Unidos.

Sin embargo, intuyo que bajo el sentimiento general de pánico, hay otras emociones que están haciendo que las personas nos sintamos paralizadas.

En palabras de mi amiga Colleen Wainwright , “¿Qué te está arruinando el día en realidad?”

El capítulo ocho del libro de Martha Finding Your Own North Star ofrece una forma muy sencilla pero altamente efectiva de descifrar tu estado emocional, haciendo la pregunta: “¿Estás más triste, enfadad@, alegre o asustad@?

Esto funciona como magia con mis clientes que se sienten confundidos, en conflicto y totalmente atrapados. Cuando les pregunto “¿cómo te sientes?” a menudo no tienen una respuesta. Pero con la pregunta “¿Estás más triste, enfadad@, alegre o asustad@?”, la mayoría elegirá inmediatamente una de las palabras, como “enfadad@” o “asustad@”.

Una vez identificada la emoción primaria, profundizamos para saber cuál es la causa. Con la causa identificada, definimos el curso de acción necesario para que se sientan mejor. En cuanto ven un camino hacia adelante, la emoción original casi siempre se disipa, o al menos no resulta tan abrumadora.

Así que si te sientes atascad@ o incómod@ en alguna parte de tu vida pero no sabes qué puedes hacer, puedes probar este ejercicio de 4 pasos, de Finding Your Own North Star:

Pregunta #1:  ¿Qué sientes?

Ejercicio

1.  En este momento, te sientes más triste, enfadad@, alegre o asustad@? Aunque tus emociones sean muy moderadas, intenta ponerlas en una de estas categorías.

2.  Ahora escribe al menos seis palabras distintas, además de las listadas arriba, que describan tus sentimientos en este momento.

a.
b.
c.
c.
d.
e.
f.

3.  Piensa en tres piezas de arte (canciones, películas, imágenes, poemas, libros, teatro, etc.) que concuerden con tu estado emocional.

a.
b.
c.

4.  ¿Qué tienen en común?

5.  Completa las siguientes frases. Olvida la gramática o la ortografía, piensa sólo en la precisión emocional. Nadie más que tu tiene que ver esto.

a.  Deseo …
b.  Espero …
c.  Me disgusta que …
d. Temo que …
e. Me entristece …
f.  Me alegra …
g.  Si no fuese vergonzoso, sentiría …
h.  Aunque es tonto, siento …

Pregunta #2:  ¿Por qué me siento de esta forma?

Los que tengáis hijos pequeños váis a reconocer este ejercicio inmediatamente. Se le atribuye al fabricante de automóviles japonés Toyota, que lo utilizaba en su riguroso programa de calidad para inducir eficiencia en la producción, pero todos sabemos que simplemente lo sacaron de un niño avispado (Mamá, ¿tengo que comerme este ohitashi? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?).

Ejercicio:

1.  ¿Cuál fue la emoción más fuerte que emergió cuando hiciste los ejercicios de la Pregunta #1?

2.  ¿Por qué te sientes de esta forma?

3.  ¿Por qué?

4.  ¿Por qué?

5.  ¿Por qué?

6.  ¿Por qué?

Cuando llegues al verdadero motivo por el que no te sientes bien, puedes descubrir que la respuesta no es la que querías. Martha dice:

“Una forma de identificar cuando alguien ha perdido conexión con sus emociones, o no quiere admitirlo, es cuando preguntas sobre sus motivaciones, te responderán, “Es complicado.”

Pregunta:  ¿Por qué no me llamaste anoche?
Respuesta:  “Um…es complicado.”
Realidad:  “No quise hacerlo.”

Pregunta:  “Pareces muy distante; ¿qué ocurre?
Respuesta:  “Bueno, es complicado.”
Realidad:  “No me gustas.”

Pregunta:  “¿No quieres salir más conmigo?”
Respuesta:  “Es complicado.”
Realidad:  “No.”

Normalmente, las personas que usan la línea del “complicado” realmente lo creen así. Piensan en las emociones como una telaraña enredada de fuerzas contradictorias. Esto es así porque sus brújulas emocionales están apuntando a direcciones opuestas que ofenden a sus yos o sus personalidades sociales. La única forma de salirse de una situación emocional “complicada” es averiguar qué sentimientos emergen directamente del interior y cuáles son impuestos por miedos u obligaciones sociales.”

Este ejercicio puede ser muy útil para pasar de problemas grandes, globales, como “la situación de la economía” o “corporaciones avariciosas” a algo más concreto que puedes controlar y cambiar. Este es un escenario común al que poder referirse:

¿Qué sientes? “Estoy enfadad@ con mi empresa por despedir gente.”

¿Por qué? “Porque debería importarle más la fidelidad de los empleados.”

¿Por qué? “Porque he puesto mi corazón en mi trabajo y espero algo a cambio.”

¿Por qué? (Normalmente amplío esta pregunta diciendo “¿Han mostrado recientemente alguna evidencia indicando que vayan a premiar tu lealtad con empleo de por vida?”) “Porque ignoro el hecho de que las empresas no han premiado la lealtad de los empleados con empleo de por vida durante mucho tiempo, o nunca.”

¿Por qué? “Porque entonces tendría que asumir la responsabilidad de mi propia profesión, y me da miedo.”

¿Por qué? Porque tengo redes limitadas fuera de mi trabajo y no sé qué más puedo hacer para ganar dinero.”

Bingo.  En este escenario, hay dos emociones que prevalecen: ira y miedo. Para llegar a un curso de acción pragmático, como trabajar en vías profesionales alternativas, habrá que soltar algo de ira.  Liberar ira puede también llevar aflicción: el anhelo por lo que las empresas eran, cuando no había que temer por los despidos y donde el empleo duradero en una sola empresa era consejable y deseable. Una vez se han expresado estas emociones, puedes empezar a trabajar en una cosa: tu propio camino profesional.

Pregunta #3:  ¿Qué me hará feliz?

Parte de lo que nos paraliza es la creencia de que la única forma de sentirse mejor es esperando que los demás cambien. Si utilizamos el ejemplo anterior, aquí tenemos ejemplos de anhelos inútiles y útiles:

Anhelo inútil:  “Quiero que las empresas dejen de despedir gente.”
Anhelo útil:  “Quiero desarrollar una carrera profesional que no dependa del crecimiento o caída de una sola empresa.”

Anhelo inútil:  “Quiero que los Operadores de Wall Street dejen de ser avariciosos.”
Anhelo útil:  “Quiero tener mi dinero en inversiones estables.”

Anhelo inútil:  “Quiero que todo vuelva a ser como era, antes de toda esta desmoralización y desesperanza.”
Anhelo útil:  “Quiero aprender a poner los pies en la tierra y sentirme positiv@, independientemente del caos que haya a mi alrededor.”

Ejercicio

1.  Piensa en una situación que te haga sentir enfadad@, triste o asustad@. ¿Qué hay en esta situación que quisiera que fuese diferente?

2.  Piensa en una situación que te haga sentir feliz. ¿Qué elementos de esta situación querrías mantener?

3.  ¿Qué es lo que más deseas en este momento?

4.  ¿Qué es lo que en realidad más desas en este momento?

Intenta encontrar una descripción de algo que quieras y que esté dentro de tu ámbito de control, aunque implique la ayuda de otros para hacerlo realidad.

Pregunta #4:  “¿Cuál es el Modo Más Efectivo de Conseguir lo que Quiero?”

Ejercicio

1.  Piensa en algún artículo muy económico que te gustaría tener, algo como un helado o un boli con tu nombre en letras doradas.  Asegúrate de que sea algo que no tengas en este momento. Escribe ahora este objeto aquí:

1.  Ahora piensa en seis formas de conseguir este objeto sin salir de tu casa. Puedes usar cualquier aparato de comunicación u otras tecnologías a tu alcance y desde luego no tienes que hacerlo sol@.  (La Pregunta No. 4 va sobre trabajar con otros para conseguir tus objetivos.) Aunque los métodos que hayas utilizado sean cosas con las que no te sientes cómod@ (como pedir prestado o llamar a terceras partes pidiendo ayuda), escríbelos en una lista. Puedes desarrollar coraje, e incluso aunque no lo hagas, descubrirás que rehusar la censura a tu inventiva te traerá más soluciones.

a.
b.
c.
d.
e.
f.

3.  Lee las soluciones que has listado y mira si alguna de ellas son a) posibles, b) legales, y c) moralmente aceptables para ti. Si un plan de acción cumple con todos estos criterios, adelante, úsalo.

4.  Vuelve a comprobar para asegurarte de que tu yo-social no esté desautorizando soluciones viables. Aquí hay algunos signos para saber cuando tu yo-social esté mandando sobre ti en lugar de estar sirviéndote:

a.  Cuando piensas en poner la solución en acción, te pones a reír avergonzad@.

b. Reaccionas a la solución propuesta con pensamientos como “Nunca podría hacer eso” o “Simplemente no puedo…” o “Pero tengo que…” Estas frases tienden a reflejar inhibiciones sociales, no limitaciones reales.

c. Piensas inmediatamente en alguna persona a la que molestarías si pasaras a la acción, o te paras con la pregunta “Qué pensaría la gente?”

5. Si has tenido alguna de las reacciones anteriores, considera si querrías romper las normas sociales. Asegúrate de quedarte dentro de los confines de tu propio sistema moral; lo peor es violar tu propia integridad.

Una vez completado este ejercicio de prueba, adivina: ha llegado el momento de intentarlo con algo que realmente quieras de la Pregunta #3.

Y si en este punto aún sientes un poco de miedo, espero que ya no sea del tipo “estamos arruinados, el cielo se hunde”, sino más bien una ansiedad sana y concreta que experimentamos cuando empezamos a trabajar en algo que realmente queremos hacer.

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