Feed de
Artículos
Comentarios

Si llevas tiempo leyendo este blog (aunque no haya nadie me gusta decirlo 😀 ) sabrás que me gusta leer el blog de Pamela Slim.  Hace unos días compartíamos con Yoriento un post en el que traducíamos los consejos de Pam para avanzar en nuestra carrera. Hoy volvemos a tomar otro de sus posts para publicar el octavo artículo de sharismo con Yoriento, Emprendedores y autoempleo: 10 motivos para decir no.

Top 10 Reasons NOT to go in business for yourself

por Pamela Slim

Aunque empleo la mayor parte de mi tiempo evangelizando sobre los beneficios del emprendizaje, también quiero arrojar un poco de realidad para aquellos que se lo miran a través de cristales de color rosa.

Aquí tenemos diez motivos por los que podrías NO querer emprender tu propio negocio:

#10: No puedes culpar a tu jefe de tus problemas. Del mismo modo que has podido quejarte de tu jefe o de la “Dirección” en tu trabajo corporativo, te puedes encontrar también echando de menos a la persona que tome las grandes decisiones. Cualquier éxito o fracaso que experimiente tu empresa descansará completamente sobre tus hombros.

#9:  TÚ eres todos los departamentos de tu empresa. Te tienes que encargar tú del desarrollo del producto, ventas, marketing, contabilidad, servicio al cliente, IT, legal aprovisionamiento y envíos. Muchos de nosotros no contamos con habilidades en todas esas áreas, así que tienes que aprender rápidamente lo necesario para cumplir con la legislación y mantener el negocio.

#8:  Nada de material de oficina gratis. ¿Has pensado alguna vez seriamente cuánto cuesta el papel, los clips o las carpetas? ¿Y un escritorio, una pantalla anti-reflejos o el tóner de la impresora? De repente serás consciente de todos los gastos “ocultos” cuando tengas que hacerlo todo tú. Y no, no estoy sugiriendo que salgas furtivamente por la puerta trasera de tu trabajo corporativo con una caja de material. ¡Mal karma! (Admito tímidamente que yo cogí un taco o dos de post-its en su momento, y estoy segura de que pagué por ellos de alguna forma)

#7:  Sin la red de seguridad que supone la nómina. Aún en el caso de que tu negocio vaya bien, la mayoría de pedidos no llegan de forma ordenada y a tiempo como ocurre con la nómina. Pagar las facturas es como un juego de malabares al comienzo de tu negocio a menos que dispongas de una enorme reserva de liquidez para gastos.

#6:  Nadie te pone metas y objetivos. Muchos nuevos emprendedores pueden quedar paralizados intentando averiguar qué hay que hacer en qué orden. ¿Deberías desarrollar tu producto? ¿Empezar a hablar con potenciales clientes? ¿Invertir en infraestructura? ¿Construir un sitio web?

#5:  No puedes mandar a los clientes enfadados con el Servicio de Atención al Cliente. Tienes toda la responsabilidad y tienes que ocuparte de todos los conflictos relacionados con tu negocio.

#4:  Nada de cobrar si enfermas. En muchos negocios, si no trabajas, el dinero no entra. Si te despiertas con la nariz congestionada y dolor de cabeza, no puedes echar mano de uno de los 20 días que tienes pagados por enfermedad y continuar durmiendo.

#3:  Impuestos de autoempleo. O simplemente impuestos en general. En lugar de disfrutar de una devolución de impuestos la mayor parte de los años, como persona auto-empleada tienes que pagar tus impuestos, como los autónomos. También tienes que llevar la contabilidad a la perfección para asegurarte de que todo es transparente en caso de que te toque pasar una auditoría.

#2: Tienes que ocuparte de tu pensión y otros seguros.  Tienes que ingeniártelas y buscar el modo de asegurarte un buen paquete que te proteja a ti y a tu familia contra el riesgo. Como no cuentas con los descuentos por volumen que suelen tener las grandes corporaciones, te suele salir más caro.

#1: Nada de presentismo.  Aunque la mayoría de nosotros no lo admitamos nunca, todos hemos pasado semanas (¡algunos meses!) de “presentismo” en que actuamos como si estuviésemos ocupados haciendo cosas importantes, pero en realidad estamos comprando online, o planificando una boda o jugando. Si haces presentismo en tu propio negocio, no se hacen las cosas y no entra dinero. Así de sencillo.

Escape from Cubicle Nation

En los comentarios del post de Pam, alguien comenta que en esta lista hay una paradoja, puesto que todos esos puntos se percibirán de forma distinta según el modelo mental de quien lo lee, pudiendo ser percibidos como ventajas o desventajas por diferentes personas.

¿Quizá deberíamos tenerlo en cuenta más a menudo antes de aconsejar a alguien que no nos lo ha solicitado?

Un tejido empresarial bueno y nutrido es positivo para la sociedad. Que entre nosotros haya muchos emprendedores es bueno para todos pero, ¿debería todo el mundo plantearse la opción del emprendizaje? ¿Hay que animar, formar y aconsejar a todo el mundo?

Estas preguntas, curiosamente, me llevan a cosas aparentemente muy alejadas. Voy a dar un salto hacia la literatura y los padres de la transdisciplinariedad para volver luego con el emprendizaje. De mis lecturas en la universidad recuerdo especialmente un ensayo literario con el que en 1968 Roland Barthes (co-director del Centre Morin y miembro de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París) proclamó La muerte del autor (considerado éste como función en el proceso de construcción de significado). Era inevitable. El nacimiento del lector se pagaba con la muerte del autor.

Entronamos al individuo convirtiéndole en rey absoluto de la fiesta, fuera lector, cliente o usuario. Pero al mismo tiempo, a pesar de todo han continuado vigentes postulados y estructuras anteriores que no nos hemos atrevido a “matar“. Y lo más importante, la realidad nos dice que muchas veces el individuo se siente impotente, como un rey víctima, atrapado o eligiendo la menos mala de las opciones.

De este modo, construimos los proyectos alrededor de un grupo o segmento, de un colectivo, sin llegar a una completa implicación de todos los individuos, pues nos hemos convencido de que eso sería imposible. Esta limitación tiene efectos evidentes que impiden avanzar tanto a nivel práctico como teórico.

Hace algo más de un año en el blog de Yoriento encontrábamos una invitación a la reflexión sobre el tema del fomento del emprendizaje en este artículo, “Emprendedores, Autoempleo y Creacion de Empresas: ¿¡Aún trabajas “para otros”!? 6 preguntas difíciles y 8 pildorazos intragables“, del que voy a destacar algunos de los aspectos que me parecieron más significativos.

1. Con relación al establecimiento de la MISIÓN:

  • Si emprender es tan relativamente fácil y trabajar “para uno mismo” es tan guay y tan rentable, ¿por qué tan pocos de los orientadores, expertos y profesionales que aconsejan sobre la creación de empresas dejan sus empleos por cuenta propia o los compatibizan para aplicarse el cuento?
  • Ser funcionario, la fantasía moderna. ¿Para qué emprender? Seamos claros, amigos: trabajar en la administración pública de forma estable es la opción más cómoda y razonable en este mundo laboral precarizado y donde la realización personal a través del trabajo es cada vez más difícil.
  • Pero, ¿se puede ser funcionario y emprendedor a la vez? Dicho de otra forma, ¿podrías enfocar tu vida para alcanzar la estabilidad laboral del funcionata, y una vez obtenida dedicarte a montar tu propio negocio?
  • ¿El trabajo por cuenta ajena es tan sagrado? ¿Tienes mentalidad de empleado o manejas tu propia marca personal? Creo que al emprendimiento se le concede un plus de valor un tanto artificial porque se le compara con el “trabajo para los demás” en su versión más cutre y desangelada. Se puede cobrar una nónima y sin embargo no sentirse un mero empleado, se pueden desarrollar funciones bajo supervisión de otros pero con la independencia del propio estilo y mediante la acción flexible y creativa.

2. Con relación a la idoneidad de los OBJETIVOS:

  • ¿Cuántas de las cientos de ideas de negocio o “yacimientos de empleo” vendidos como nichos de mercado son realmente buenas oportunidades de crecimiento profesional, y cuántas simples generadoras de empleos poco cualificados y precarios, en el mejor de los casos?
  • ¿Personas adultas, como tú o como yo, sin afán emprendedor, con moderada iniciativa, baja capacidad para asumir riesgos, y competencias empresariales dudosas, pueden convertirse en eficaces empresarios?
  • ¿Las ayudas y la consultoría son útiles para aquellos que NO está emprendiendo, o sólo lo son para esos otros que ya lo hacen? La existencia de servicios de apoyo a la creación de empresas se basa en esta premisa: las personas que NO se han comportado de forma emprendedora pueden empezar a hacerlo si se les motiva mediante ayudas, información y formación adecuadas y se les “imprime” un carácter más arriesgado. Pero yo creo que estos casos serán excepcionales.
  • El mito de la buena idea. ¿Una buena idea de negocio es tan importante? Eso de que con una buena idea te puedes comer el mundo es un eslogan que forma parte del glamour con el que se intenta adornar todo lo que huele a emprendimiento. Y es que las ideas, si bien son el origen de cualquier proyecto, son sólo eso, una parte del proyecto de empresa. Y es que además muchas buenas ideas seguramente lo son porque surgen trabajando duramente dentro de un sector u ocupación profesional concretos. En fin, que sea lo que elijamos, trabajar “para nosotros” o “para otros”, siempre habrá que currar para tener ideas y por haber tenido una buena idea. No hay mirlos blancos, como dice mi madre. Os dejo con alguien que se explica mucho mejor que yo:“Si aún estas esperando a tener una buena idea, significa que no has entendido qué es tener una buena idea. Todo el mundo tiene ideas todo el rato. No le des vueltas a si son buenas o malas, tu mismo las convertirás en buenas o malas al ejecutarlas. Yo soy de los que piensan que la idea no vale nada.”
  • ¿Si monto mi empresa me haré rico? Probablemente no. Ya detallé en otro momento las 10 razones por las que nunca llegaré a ser millonario, y eso que yo me considero bastante emprendedor en un sentido amplio de la palabra. Asociar emprender a enriquecerse con cierta facilidad es otra de esas leyendas que forma parte del marketing del autoempleo, sobre todo del anglosajón, que generalmente cuenta las historias de los pocos que llegaron, y no de los muchos que sólo lo intentaron.
  • Siempre trabajamos para otros. No está mal recordar que ya sea para “clientes normales” (personas físicas), para proveedores con los que hay que negociar duramente, para jefes a los que hay que contentar, para clientes internos (también llamados compañeros), o para empresas públicas o privadas, siempre trabajamos “por cuenta ajena”, es decir, para los demás.
    En el imaginario del autoempleo eso de trabajar para uno mismo como primer mandamiento y primera ventaja está ya un poco pasado de vueltas, porque siempre trabajas para alguien. La clave no es tanto para quién trabajas en concreto sino si lo haces por objetivos, si las condiciones económicas y laborales son adecuadas y si estás siguiendo la carrera profesional que te interesa.

3. Con relación al ENFOQUE de las acciones:

  • ¿No se está recomendando de forma demasiado generalizada al personal que se haga emprendedor debido en gran parte a que los servicios de formación, orientación y autoempleo tienen puesto el piloto automático, y los recursos asignados a cada proyecto deben ser gastados para así justificar que el proyecto tenía sentido?
  • La motivación para emprender y las excusas para no hacerlo. Es mentira que no se pueda emprender, la prueba es que muchos lo hacen. ¿Fácil? ¿Quién ha dicho que lo sea? Pero eso no es suficiente razón para desistir si realmente quieres hacer algo.”No es que necesitemos excusas para no emprender o para no hacer algo. Lo que pasa es que como no queremos, como no estamos motivados, las justificaciones nos ayudan a quitarnos la presión social de encima y las expectativas que los demás ponen inopinadamente sobre nosotros. Pero el problema no es nuestro sino de aquellos que nos quieren hacer emprendedores simplemente porque creen que podemos serlo o porque están interesados en que lo seamos.
  • ¿Quién es el culpable de que yo no tenga ganas de emprender? ¿Tenemos menos iniciativa en España que en otros países?

4. Con relación a la EFECTIVIDAD de las propias acciones:

  • ¿Cuántos de los que se inscriben en los numerosos cursos de formación de emprendedores son realmente emprendedores potenciales?Y si no lo eran a la entrada, ¿cuántos lo son a la salida?
  • ¿Cuántos de los asesorados y apoyados que han montado su negocio lo hubieran hecho sin necesidad de asesoramiento y apoyo?

Para ampliar detalles, visita el blog de Yoriento: «Emprendedores, Autoempleo y Creacion de Empresas: ¿¡Aún trabajas «para otros”!? 6 preguntas difíciles y 8 pildorazos intragables«

3 Tweets 5 Other Comments

7 Respuestas a “Motivos para no emprender”

  1. ¿Transdisciplinariedad? Tela de palabra, ¿no? 😉

    Me ha gustado mucho el post, refleja muchas de mis dudas. Tengo mi propia idea sobre todo esto del «emprendizaje», y como nunca oculto de qué pie cojeo, aquí va (quizás no piense exactamente con estas palabras, así que espero que no se tomen literalmente):

    Todo esto del emprendizaje, la consultoría, la marca personal, etc., vendidas «a granel», no es más que una trola neoliberal sacada de algún «tanque de pensamiento» donde dedujeron que a mayor número de empresarios y menor número de currantes -y cuanto más joribiados, mejor- menor poder tendrían las ideas «de izquierdas». Si ya de por sí el ser humano es egoísta, la subespecie empresarial se me hace, a nivel global, hiper-egoísta. Mucho más difícil es que un empresario apoye aumentos de impuestos o mayores gastos en el sector público -por muy autónomo y freelance» ahogado por proveedores e impagos que sea- a que lo haga un currito que sabe que si en todo ganan sus jefes él se queda sin seguridad social y sus hijos sin educación pública.

    Y quiero hacer hincapié en «a granel» y en «a nivel global»: no estoy diciendo que tú, como empresaria, seas más egoísta que el resto de seres humanos, ni que no haya excelentes consultores que trabajen honestamente, incluso ayudando a quienes así lo desean y están comprometidos a ello a hacerse con una marca personal auténtica y genuina, o que no se pueda ser empresario e izquierdista. El timo está en extenderlo a todo quisqui, como si fuese la panacea, cuando el éxito, que supongo es la meta de todo el que se lo cree, es por definición algo limitado a unos pocos, muy pocos de hecho si recordamos que vivimos en un sistema capitalista donde el éxito de esos pocos se cimenta en la ruina de muchos.

    Lo dejo antes de que vengais Julen o Yoriento o tú a darme un capón ;-)))

  2. […] Tras este contenido extraído del blog de Pamela, Escape from cubicle nation, Carme se pregunta si todo el mundo debe y puede convertirse en emprendedor, y para ello analiza un artículo ya clásico y muy comentado en Yoriento: “Emprendedores, Autoempleo y Creacion de Empresas: ¿¡Aún trabajas “para otros”!? Gracias de nuevo por esta octava experiencia de sharismo bloguero que por supuesto también tiene su propia versión en el blog de Carme. […]

  3. Yoriento dice:

    No sólo no te daré un capón sino que tengo ganas de darte un pellizquito cómplice en la mejilla, como hacía mi padre. 🙂

  4. Carme dice:

    @M@k, muchas gracias por tu generoso comentario. Insistamos con lo del «a granel». De forma incomprensible se sigue abusando del «café para todos» independientemente del motivo, pues lo podemos encontrar en cualquier ámbito.
    El tema de las palabrejas, parece una causa perdida 😉

    @Yoriento, gracias de nuevo por la gratificante experiencia.

  5. […] en gran parte al artículo sobre emprendedores y autoempleo elaborado por Carme Pla que también publicó en su blog, sharismo que me vino de perlas porque últimamente no doy abasto. La primavera me mantiene muy […]

  6. edu william dice:

    carme, gracias por el post! sin duda, para reflexionar…
    besos

  7. Carme dice:

    Gracias por comentar, Edu. Un rato de estos escribiré inspirándome en tus reflexiones, para ir siguiéndote 🙂
    Un abrazo

Deja un comentario

Additional comments powered by BackType