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The tired brain
Creative Commons License photo credit: jModus

Hace unos días, Julen nos presentaba una situación (y una encuesta) en la que una persona que se llamaba Ángel trabajaba en una empresa llevando una máquina. Durante la semana la máquina se había averiado y Ángel había intentado arreglarla en vano. Pero el sábado por la mañana, que había salido al bosque a disfrutar de la naturaleza, descubrió por fin cómo arreglar definitivamente la máquina.

En su encuesta, Julen preguntaba si Ángel estaba trabajando ese sábado por la mañana en el monte o no. Los resultados de la misma, totalmente divididos, evidencian lo mal que llevamos la inclusión del trabajo intelectual en nuestro sistema.

En otro post de Raúl Hernández, en que pregunta si en general el conocimiento es de la empresa, hallamos una posición bastante definida. Parte de la premisa de que algunas empresas «pretenden gestionar el conocimiento de los trabajadores como si fuera una propiedad exclusiva de la compañía» y pone como ejemplo una cláusula de contrato corriente.

Sin embargo, «No se puede controlar la mente de un empleado para saber qué ideas está desarrollando, cuáles nos cuenta, cuáles se guarda, cuáles tienen un origen en la empresa y cuáles tienen un origen en el libro que venía leyendo en el metro«.

En los comentarios del post encontramos la idea de que en realidad la única medida del trabajo intelectual es el resultado. Y Raúl sostiene que la única forma de fomentarlo es dar más libertad a los trabajadores del conocimiento, darles todas las facilidades y apoyarles al máximo en su creatividad.

Me parece que tiene toda la lógica del mundo. Busco en mi mente un ejemplo. La semana pasada en FITUR tuve la suerte de conocer a muchas personas interesantes. No temo equivocarme si digo que todas ellas son trabajadores del conocimiento. Algunas de ellas con ocupaciones especialmente creativas, como Gaby Castellanos, CEO de Sr.Burns y una persona que derrocha simpatía y buen humor, y los contagia a su alrededor. Juan Sobejano le hizo una entrevista en MindProject de lectura muy recomendable. Relacionado con lo que estamos comentando, voy a traer el siguiente párrafo:

Pregunta: ¿por qué es tan importante el humor en vuestro trabajo y en vuestros proyectos?

Respuesta: Porque seríamos muy infelices si SrBurns fuese una empresa rígida, seria y sin buen rollo. La mejor forma de hacer nacer la creatividad es en un entorno amable, divertido, donde se pueda jugar y aprender. Y esto sin buen humor es imposible.

Podemos pensar que el control y la gestión tradicional ha dado muy buenos resultados con el trabajo físico, medido en horas y en esfuerzo aplicado. Pero el trabajo intelectual es distinto y no sólo no se puede medir igual sino que no se puede motivar de la misma forma.

Sin embargo, volviendo al post de Julen con la encuesta sobre el trabajo de Ángel, nos damos cuenta de que en realidad es muy dífícil encontrar ejemplos de trabajo en que sólo se precise esfuerzo físico. En cualquier trabajo es necesario resolver situaciones, problemas relacionados con el día a día en los que las personas aplicamos nuestro conocimiento. Único y personal.

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5 Respuestas a “Cuando se necesita diversión para trabajar”

  1. Julen dice:

    Espero que te diviertas, Carme. La sonrisa en los labios cura muchos males. Besos.

  2. CRISTY MUÑOZ dice:

    Gracias Carmen estoy de acuerdo
    se lo voy a pasar a mis jefes a ver si lo entienden, que lo veo dificil

    • Carme dice:

      Hola Cristy, quizá pueda ayudar recordar que libertad implica responsabilidad. Quien se asegura de demostrar que puede asumir más responsabilidades tiene un punto ganado para después poder hablar con los jefes de forma razonable.

  3. Anónimo dice:

    cuanto tiene que aprender la admon puulica en España sobre esto!

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